Si alguna vez has movido un cuadro, un armario o un mueble después de unos años y has descubierto una zona de la pared mucho más blanca que el resto, probablemente te hayas hecho esta pregunta: ¿por qué la pintura amarillea?
Es un fenómeno bastante común, pero no todas las pinturas se comportan igual. La diferencia está en la composición de la pintura, la luz que recibe la estancia y el uso que se le da.
El principal responsable: la resina
Aunque solemos fijarnos en el color, lo que realmente determina si una pintura amarilleará con el paso del tiempo es el tipo de resina que incorpora.
Las pinturas fabricadas con resinas alquídicas o sintéticas, como muchos esmaltes tradicionales al disolvente, tienen una mayor tendencia a amarillear con los años. Es una reacción química natural del propio material.
En cambio, las pinturas al agua de buena calidad, elaboradas con resinas acrílicas modernas, mantienen mucho mejor el color blanco y apenas sufren este problema.
La falta de luz también influye
Puede parecer extraño, pero la oscuridad favorece el amarilleamiento.
Por eso es habitual encontrar puertas, marcos o rodapiés más amarillos detrás de un armario, en un trastero o en habitaciones que permanecen cerradas durante mucho tiempo.
La luz natural ayuda a mantener el blanco original en muchos tipos de esmaltes.
El calor acelera el proceso
Las altas temperaturas también pueden provocar que determinados esmaltes amarilleen antes.
Es frecuente verlo en radiadores, tuberías de calefacción o muebles de cocina situados muy cerca del horno.
¿Todas las pinturas blancas amarillean?
No.
Las pinturas plásticas para paredes de calidad apenas presentan este problema.
Donde más se aprecia el amarilleamiento es en esmaltes blancos al disolvente utilizados sobre madera o metal.
Hoy en día existen esmaltes al agua de última generación que ofrecen una gran resistencia al amarilleamiento y conservan el blanco durante muchos más años.
¿Se puede evitar?
Sí. Estos consejos ayudan a mantener el blanco durante más tiempo:
Elegir pinturas de calidad.
Siempre que sea posible, utilizar esmaltes al agua.
Evitar productos muy económicos en acabados blancos.
Mantener las estancias ventiladas y con entrada de luz natural.
Elegir el producto adecuado según la superficie que se vaya a pintar.
El consejo de Decopintur
Muchas personas creen que una pintura ha amarilleado porque era «mala». Sin embargo, en numerosas ocasiones se trata simplemente de una característica del tipo de resina utilizada.
Antes de elegir una pintura blanca, conviene valorar dónde se va a aplicar y qué acabado buscamos. Una buena elección desde el principio puede hacer que el blanco se mantenga impecable durante muchos años.
